miércoles, 30 de agosto de 2017

El anillo de Giges SIEMPRE CONTIGO ¿Qué harás con él?



Para darnos mejor cuenta de cómo los buenos lo son contra su voluntad, porque no pueden ser malos, bastará con imaginar que hacemos lo siguiente; demos a todos, justos e injustos, licencia para hacer lo que se les antoje y después sigámosles para ver adónde llevan a cada cual sus apetitos. Entonces sorprenderemos en flagrante al justo recorriendo los mismos caminos que el injusto, impulsado -por el interés propio, finalidad que todo ser está dispuesto por naturaleza a perseguir como un bien, aunque la ley desvíe por fuerza esta tendencia y la encamine al respeto de la igualdad. Esta licencia de que yo hablo podrían llegar a gozarla, mejor que de ningún otro modo, si se les dotase de un poder como el que cuentan tuvo en tiempos el antepasado del lidio Giges. Dicen que era un pastor que estaba al servicio del entonces rey de Lidia. Sobrevino una vez un gran temporal y terremoto; abrióse la tierra y apareció una grieta en el mismo lugar en que él apacentaba. Asombrado ante el espectáculo descendió por la hendidura y vio allí, entre otras muchas maravillas que la fábula relata, un caballo de bronce, hueco, con portañuelas, por una de las cuales se agachó a mirar y vio que dentro había un cadáver, de talla al parecer más que humana, que no llevaba sobre sí más que una sortija de oro en la mano; quitósela el pastor y salióse. Cuando, según costumbre, se reunieron los pastores con el fin de informar al rey, como todos los meses, acerca de los ganados, acudió también él con su sortija en el dedo. Estando, pues, sentado entre los demás, dio la casualidad de que volviera la sortija, dejando el engaste de cara a la palma de la mano; e inmediatamente cesaron de verle quienes le rodeaban y con gran sorpresa suya, comenzaron a hablar de él como de una persona ausente. Tocó nuevamente el anillo, volvió hacia fuera el engaste y una vez vuelto tornó a ser visible. Al darse cuenta de ello, repitió el intento para comprobar si efectivamente tenía la joya aquel poder, y otra vez ocurrió lo mismo: al volver hacia dentro el engaste, desaparecía su dueño, y cuando lo volvía hacia fuera, le veían de nuevo. Hecha ya esta observación, procuró al punto formar parte de los enviados que habían de informar al rey; llegó a Palacio, sedujo a su esposa, atacó y mató con su ayuda al soberano y se apoderó del reino. Pues bien, si hubiera dos sortijas como aquélla de las cuales llevase una puesta el justo y otro el injusto, es opinión común que no habría persona de convicciones tan firmes como para perseverar en la justicia y abstenerse en absoluto de tocar lo de los demás, cuando nada le impedía dirigirse al mercado y tomar de allí sin miedo alguno cuanto quisiera, entrar en las casas ajenas y fornicar con quien se le antojara, matar o libertar personas a su arbitrio, obrar, en fin, como un dios rodeado de mortales. En nada diferirían, pues, los comportamientos del uno y del otro, que seguirían exactamente el mismo camino. Pues bien, he ahí lo que podría considerarse una buenademostración de que nadie es justo de grado, sino por fuerza y hallándose persuadido de que la justicia no es buena para él personalmente; puesto que, en cuanto uno cree que va a poder cometer una injusticia, la comete. Y esto porque todo hombre cree que resulta mucho más ventajosa personalmente la injusticia que la justicia. «Y tiene razón al creerlo así», dirá el defensor de la teoría que expongo. Es más: si hubiese quien, estando dotado de semejante talismán, se negara a cometer jamás injusticia y a poner mano en los bienes ajenos, le tendrían, observando su conducta, por el ser más miserable y estúpido del mundo; aunque no por ello dejarían de ensalzarle en sus conversaciones, ocultándose así mutuamente sus sentimientos por temor de ser cada cual objeto de alguna injusticia. Esto es lo que yo tenía que decir.

La República
359b-360d

   Hay una situación cotidiana... incómodamente familiar a lo que podemos imaginar respecto al Anillo de Giges y está más palpable de lo que muchos podemos o podríamos haber imaginado; se trata de algo que, desde su creación, ha tenido limitaciones, intenciones y usos diferentes (y hace muy poco a penas reglas para controlarle): Internet.
   ¿Puede el Internet llegar tan lejos? es una pregunta prudente para alguien cuya mentalidad es que la comunicación a distancia como un riesgo es una exageración (o lo es para personas carentes de un nivel alto de inteligencia) así que pondré algunos puntos sobre la mesa que espero que ayuden a aclarar algunos puntos sobre ello:

*Menores de edad:
   Sea correcto o no, te guste poner culpas sobre la mesa o no, hay menores de edad en el Internet: es un riesgo similar al que tenías cuando llevabas a tu hijo a la calle y podría aprender cosas nocivas de otros o ser dañado de alguna forma por una persona maliciosa. Desinformación, Engaños y otras cosas más.

*Desinformación masiva:
   ¿Alguna vez has jugado al teléfono descompuesto o escuchado los rumores exagerados de los alrededores de tu vivienda? Pues es algo parecido: Información falsa, supuestos "artículos científicos" o "expertos en temas" que pueden causar problemas de múltiples escalas en quienes puedan leerla sin una información o criterio que les hagan cuestionarles un poco y, finalmente, difundir muchas cosas; miedos, incertidumbres, riesgos a la salud, etc.

*Información Dudosa o peligrosa:
   Llegando a un punto similar a lo primero pero de una manera diferente: Mientras que las otras y anteriores se pueden hacer por causa de ignorancia, mucha de la información dudosa o peligrosa se hace con un propósito más sólido e intencionado que un simple "compartir": Información falsa por paga, Información nociva en foros "trolls" que se hace para dañar como una promesa de cristales decorativos que terminan en amoniaco y matanza, etc.

*Gente Real - intenciones reales:
   No hay que olvidar que, aunque a veces parece un mundo sólo para un protagonista, detrás del monitor hay una construcción de las manos y palabras de millones de personas que pueden ser espectadores, enemigos, rivales, público, amigos, compañeros, mundos... Hay una parte inquietante en la cantidad de intenciones que puede tener la gente, tan sólo pregúntate ¿con qué intención sale la gente a la calle? Hay muchas respuestas que van desde el trabajo, la salud y la recuperación hasta las ansias de muerte, de robo, de daño, de odio.
El lado "oscuro del Internet" (No es tan grande como se dice, por cierto) Es así, y hay que tener cuidado, pues de un riesgo cibernético a uno real hay un espacio MUY PEQUEÑO.

*La invisibilidad de Giges:
   Ahora, enlazando todos los puntos anteriores (que ya muy separados no estaban) vamos ya no a las posibilidades sino a sucesos reales: Intimidación, invasión de personas con conocimiento a tu privacidad que extraerán tu información y data privada, conjuntos de "legionarios" que con su intolerancia egoísta disfrazada de justicia tratando de arruinar la vida de otros como una gran legión de acoso, odio y amenaza que destruirá el corazón de quien sea y la empatía entre ambos (agresor y agredido) se extingue quitando su humanidad y dejando carne matando carne. Los engaños para robar personas, la búsqueda de superioridad e infinidad de ejemplos: todos protegidos por el anonimato, seguridad y fuerza que otorga esta simulación de vida: alcances de posibilidades (reseteo, bloqueo, poder, falta de reglas) que tiene el "mundo real", una invisibilidad que muchas veces es usada para la malicia.

   Tenemos la invisibilidad, el anillo de Giges con nosotros ¿No se podrán hacer cosas dulces?: Usar esa invisibilidad para abrazar por sorpresa, por dejar amor anónimo como niños tímidos, una ayuda al alcance de todos, un mensaje de que no estamos tan solos...
   Hay un anillo de Giges, total o parcial, y depende de ti caer en tu propia malicia, o empezar a dar un poco de lo que te gustaría recibir y, tal vez, empezar a disfrutar de ser invisibles y, pronto, vernos con pureza y dejar de serlo.

lunes, 28 de agosto de 2017

Por qué no me suelen las historias o canciones de amor.

Soy una persona algo quisquillosa (quienes me conocen de viva carne lo saben) y más si es con muchas "historias de amor (así, entre comillas). Considero el amor -llevándome a muchos en mi contra- como una necesidad si no es que una finalidad a la que todo ser humano aspira, pero cuando de escuchar o leer ese tipo de historias me es muy difícil encontrar un punto en el que puedan llenarme. 
   Las historias de amor no necesariamente deben ser sobre parejas: pueden tratarse de amigos, de padres, de hermanos, de una mascota, el amor lo hay en muchas formas (otrora "amor" y "amistad" estaban enlazados en una palabra). En esta ocasión trataré, al ser más frecuentes, mi poco agrado con las historias del tipo "pareja".

   En las historias de amor podemos tener dos opciones: ser movidos o no por ellas. Y la razón de ser fácilmente movido por ellas es la empatía y con esa misma un gusto que puede ser de varios tipos. Me siento a mi mismo como una persona carente de gusto por esa empatía: la búsqueda del ideal de "amor de ensueño".
   Y es ese ensueño, esa búsqueda cegada por el ideal acompañada de un rechazo de realidad lo que me causa un dolor, incomodidad y a veces prurito: No puedo concebir los amores que he tenido sin todo aquello que los hacía tener su propiedad, esos hábitos, defectos y maneras de hablar que te mostraban un poco más allá de ellos y te permitían diferenciarles de entre todos los demás, notar sus padeceres, sus seres siendo afectados, su crecimiento... su muerte.
   Muchas historias, canciones, relatos, son como las pláticas de dos adolescentes que no conocen otras personas y odian de inmediato sin conocer el resto de cosas que les aguarda: Si le palpas con las manos frías se siente la carencia de otra persona en ese arte que con migo, incumple el hacer sentir algo a mi persona ¿Qué puedo sentir sino los deseos de otra persona plasmados en el rechazo al resto de humanos, lo único que realmente tenemos?
   Bastantes historias hablan de la auto-complacencia: una auto-complacencia que se resume comúnmente en mandar, tener más, tener mucho, tener para tí TODO; Harem, fidelidad del otro lado y gusto por tu infidelidad, cumplimiento de caprichos, cúmulo de hábitos insanos pero complacientes, muy parecido a programar una máquina.

   Tantas cosas así, a parte de causarme lo ya mencionado me traen la pregunta ¿Tanto odian la realidad? ¿Tantos deseos hay de ver en el otro un mero objeto que cumpla con satisfacción propia? Se resume a una situación con la pareja que me trae el Mateo 16:26 de inmediato.

   Es rara la historia de amor famosa que me toca el corazón de verdad, y es rara en general la que escucho como historia de amor: la mayoría son fracasos de intereses de negocios, necesidades de control disfrazadas de relación, costumbre y cariño tras dañar y hacer daño, cohibición que terminaba en una relación entre apariencias creadas fuertemente por un más fuerte pudor y en muchos casos una conclusión rencorosa. Sentir una historia de amor que produce una sonrisa en quien te la cuenta y en ti mismo es una de las pocas palabras que tengo para describir las vivencias que unas pocas personas han sabido darme (especialmente ancianos).

   No me suelen gustar las historias o canciones de amor... porque simplemente no siento amor en ellas.